lunes, 19 de marzo de 2012

¿Por qué hacer un blog?

Esta última entrada, me gustaría destinarla para contar cómo ha sido esta experiencia del blog y qué sensaciones me ha ido causando.
En clase, teníamos la posibilidad de elegir entre hacer una wiki grupal o un blog en el que había que hacer una reflexión acerca de la educación que has recibido. Esta idea de hacer un blog me llamó la atención, ya que es una cosa que nunca había hecho anteriormente y me gustaba la idea de hacer uno.
Al iniciar el blog, no tenía mucha idea de cómo desarrollarlo o qué contar en él. Sin embargo, se me ocurrió que las primeras entradas las podría hacer sobre mi colegio y qué valores fueron los que me intentaron inculcar, tanto en el colegio como en casa. Después de haber contado esto, decidí empezar a relatar cómo ha sido mi educación desde la infancia hasta ahora. He ido dividiendo las entradas en cada una de las etapas que conforman los distintos ciclos escolares: infantil, primaria, la ESO y el Bachiller, así como la formación después del colegio: la universidad.
Al ir redactando cada una de las entradas, tienes que ir pensando y recordando sobre todas aquellas “aventuras” que has ido viviendo a lo largo de tu vida. Esta no es una tarea sencilla puesto que hay que saber plasmar en papel lo que tienes en mente y saber contarlo de manera que los demás lo entiendan.
Cuando iba recordando todos aquellos acontecimientos que he ido viviendo desde que era pequeña, me he dado cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo y de todas las cosas tan maravillosas que he vivido en compañía de mi familia, mi tesoro más preciado. De esta forma, aprendes a valorar todo lo que han dado por ti y todo lo que te quieren y aprecian.  

sábado, 17 de marzo de 2012

Voluntariado

Dado mi afán por ayudar a los demás, decidí apuntarme junto a mis amigas de la universidad a un voluntariado que se realiza en el Colegio de Educación Especial Andrés Muñoz Garde dedicado a  atender a niños que están afectados por alguna discapacidad. 
La idea de apuntarnos a este voluntariado surgió a raíz de que en clase el profesor Fernando nos comentó que había un voluntariado para todo aquel al que le interesara participar ayudando a este tipo de niños. Dicha proposición nos pareció interesante y decidimos informarnos. Acudimos a la asociación de UAS (Universitarios por la Ayuda Social) de la universidad para que nos informaran sobre este voluntariado y las condiciones que se requerían. Nos dijeron que había solo 8 plazas y que una de ellas ya estaba ocupada, así que decidimos apuntarnos Maite, María, Olaia, Pilar, Noelia, Bea y yo. Eran justo las plazas que necesitábamos. ¡Qué suerte hemos tenido!- pensamos. Nos dijeron que teníamos que ir por parejas en diferentes días: unas los lunes, martes, miércoles y los viernes (los jueves estaban ocupados) y que teníamos que ir desde las 14.15 hasta las 15.30 h que correspondía cuando los niños terminaban de comer y estaban en el tiempo libre. Yo me puse de pareja con Olaia y elegimos como día para acudir al centro el viernes, puesto que al ser el último día de la semana, no tenemos que pensar en si tenemos que hacer algo de tarea para universidad  y, de esta forma, estamos más relajadas.
Ayer día 16 de marzo, fue la segunda vez que fuimos de voluntarias al colegio. El primer día que fuimos, estábamos nerviosas y expectantes por la  función que nos tocaría hacer en el centro. Cuando llegamos allí, nos recibió la coordinadora del colegio y muy amablemente nos lo fue enseñando: las clases, el patio, los baños y, finalmente, el comedor que era donde estaban todos los niños. Algunos nos saludaban muy alegres y nos pedían que nos acercásemos a hablar con ellos. Otros, en cambio, eran un poco más tímidos y teníamos que acercarnos nosotras a ellos. 
La segunda vez que estuvimos fue mejor que la primera porque ya conocíamos como era el colegio y también los niños: nos sabíamos sus nombres, cómo actuaban, qué cosas les gustaban hacer,… La coordinadora esta muy contenta con nosotras y nos preguntó si para el año que viene y los años restantes de la carrera nos gustaría seguir con este voluntariado. Nosotras encantadas- le respondimos con una sonrisa en el rostro. La profesora nos contestó con una sonrisa. También nos dijo que nos iban a hacer un “librito” con los nombres y los problemas de cada niño del centro. Esta idea nos fascinó, ya que hay niños que no sabemos exactamente lo que tienen y lo que les pasa y muchas veces no sabemos como actuar con ellos.
Esta experiencia me está sirviendo mucho para ver cómo también los niños discapacitados pueden aprender igual que el resto, aunque haya que prestarles una mayor atención para que consigan adaptarse a todas las situaciones. Me sorprende mucho la alegría que transmite cada uno de ellos y la sonrisa que recibes cada vez que les dices algo. Este voluntariado me está sirviendo también para madurar y para crecer mucho como persona.    
Después de las vacaciones de navidad, en enero comencé el segundo semestre.  Era un semestre completamente nuevo, con asignaturas nuevas y distintos profesores. En este semestre nos cambiaron de edificio; pasamos del de fcom al Edificio Central. En este edificio las clases son más pequeñas puesto que es el más antiguo de todos y el primero que se hizo.
Este semestre es el que estoy haciendo actualmente y, a mi parecer, es más complicado que el anterior. La “cosa” se va complicando no solo de un curso al siguiente, sino de un semestre a otro. Aquí se puede apreciar la importancia de saber adaptarse rápidamente a los cambios que van surgiendo en la vida. Es muy importante hacer un esfuerzo por integrarse en los nuevos ambientes y estar contento con lo que a uno se le va poniendo por delante.
Ya estamos a mediados de marzo. Ha pasado más de la mitad de este segundo semestre y no queda nada para finalizar el primer año de carrera. Queda más o menos mes y medio para hacer los exámenes de mayo, pero entre las vacaciones de semana santa quedará aproximadamente un mes. Esto significa que hay que dar lo máximo de uno mismo en estos momentos, ya que si se ha pasado eficazmente el primer semestre, seguro que se podrá afrontar el segundo; solo hace falta fuerza y  confianza en uno mismo. Estos son los ingredientes principales que tiene que tener cada persona a la hora de vivir la vida porque si falta alguno de estos dos, uno no puede hacer frente a los obstáculos que nos vamos encontrando por el camino. Espero finalizar bien el curso puesto que yo estoy segura de que me estoy esforzando mucho y estoy dando todo lo que puedo y más.
El tiempo pasa deprisa y muchas veces sin darnos cuenta. Pronto se terminará el curso y parece que fue ayer cuando lo empezamos. Por esta razón, hay que vivir día a día y aprovechar cada uno de esos pequeños momentos que nos regala la vida, en compañía de nuestros seres queridos.
Los días siguientes a este, todo fue sobre ruedas; ya me había instalado y ya me había hecho a  la universidad. Nos fueron presentando las  asignaturas, los profesores que impartían cada una y también cómo iban a ser las evaluaciones (trabajos, contenidos, puntos de clase,…). Al estar dividido el curso en dos semestres, íbamos a tener diferentes asignaturas y profesores en cada semestre. El primer semestre iba de septiembre a diciembre y el segundo de enero a mayo. Tenía una buena visión sobre lo que estaba viviendo hasta el momento. Todo lo que veía me gustaba. Creía que había hecho una buena elección escogiendo magisterio.
Nuestra clase era gigante y con un montón de asientos para todos los que íbamos a hacer la misma carrera. En la clase estábamos mezclados los de magisterio infantil, primaria y pedagogía, ya que este al ser el primer año, tenemos casi todas las asignaturas comunes. Tendremos que esperar hasta el año que viene a que nos separen según los grados.
Yo estaba muy a gusto en clase, siempre solíamos estar las mismas chicas juntas y estábamos empezando a  “hacer buenas migas”. Nos solíamos sentar en la segunda fila; ya teníamos casi todos los sitios “guardados” porque sabíamos dónde se sentaba cada uno y procurábamos respetar los sitios. Éramos “las chicas de la segunda fila”.
Enseguida tuvimos que empezar a hacer trabajos y algún examen. Veía que en la universidad hay mucha exigencia y que hay que ir haciendo los trabajos y las tareas al día y entregarlas en el plazo que se piden para intentar conseguir la máxima puntuación en los puntos de clase, ya que suponen un 40% de la nota final. Teniendo los puntos de clase bien, y habiendo aprobado el examen (60%), el resultado final será mejor. Yo he sido siempre una chica muy aplicada y los trabajos y las tareas de clase los hacía para el día que me las mandaban,  así que en la universidad esto no me supuso ningún problema.
El final del primer semestre llegaba a su fin y esto significaba la hora de hacer los exámenes finales. Los realizamos a lo largo de tres semanas de diciembre y una vez finalizados tuvimos las vacaciones de navidad. Las notas nos las pusieron en nuestra cuenta de la universidad el primer día de iniciar las vacaciones. Yo estaba intrigada por saber los resultados de los exámenes. Tras haber entrado en mi cuenta y haber visto las calificaciones, mis ojos se abrieron como platos. No podía creer lo que estaba viendo… ¡había aprobado todas!

miércoles, 14 de marzo de 2012

Primer año de universidad

                Después de un verano intenso y repleto de vivencias nuevas, el 1 de septiembre comencé mi primer año en la Universidad de Navarra. Me asustaba la idea de ir allá ya que, como he dicho antes, es una etapa completamente nueva y desconocida; no conoces a nadie, el ambiente es muy distinto al del colegio, la exigencia es mayor, etc.
                Cuando fui a dar los datos personales a la universidad me dijeron que el primer día tenía que ir al edificio de ciencias sociales. Al llegar allí, vi que todo el campus era enorme y con una gran cantidad de edificios. Tuve que preguntar a algunos bedeles dónde se encontraba mi edificio y estos, muy amablemente, me indicaron hacia donde tenía que ir. Me dirigí hacia allí y me detuve ante un edificio que ponía “Fcom”. En un cartel ponía que ese era la facultad de comunicación, y pensé que no era la mía porque yo iba a estudiar ¡magisterio! Estaba completamente desorientada asique decidí preguntar de nuevo a una mujer, con pinta de profesora, que pasaba por allí. Me dijo que no había un edificio específico de ciencias sociales y me preguntó que carrera iba a estudiar. –Magisterio- le dije. Ella, con una sonrisa, me dijo que, tenía que ir a la facultad que tenía justo delante (la de fcom).
                Yo estaba en lo cierto. Según me habían indicado, estaba en el lugar correcto. En la puerta de dicha facultad, estaban algunos universitarios aún un poco despistados y desconcertados sobre lo que les iba a deparar. Estaba cada uno un tanto pensativo, encerrado en sí mismo, sin entablar conversación con los demás. Yo decidí hablar con una chica llamada Maite, con el fin de conocerla, ya que al igual que yo, estaba esperando a entrar en la misma facultad y pensé que iba a estudiar algo parecido a lo mío. No iba del todo desencaminada. ¡Iba a estudiar magisterio de educación infantil como yo! Estaba contenta. Ya había encontrado una chica que estudiase lo mismo. Parecía maja y simpática, por lo que seguimos hablando y entramos juntas a clase. Nos contamos un montón de cosas y en seguida empezamos a conocer a otras chicas de clase.
                Ese mismo día, la profesora de antropología y coordinadora de educación Aurora Bernal, dividió la clase en distintos grupos de 5 personas para hacer un trabajo. Estaba muy contenta con el grupo que me había tocado. Éramos todas chicas, nos entendíamos bien y congeniamos perfectamente. Gracias a ese trabajo, nos conocimos un poco mejor y actualmente  4 chicas de ese grupo (Noelia, Bianca, Pilar y Bea) y junto a tres chicas más (Olaia, Maite y María) hemos formado un grupo de amigas que espero que dure muchos años más.  (...)

sábado, 10 de marzo de 2012

Universidad

Antes de terminar bachiller, me tuve que informar sobre lo que podía hacer en el futuro. Mi tutora me ayudó mucho en este aspecto y me aportó alguna información sobre grados superiores en Navarra y de las distintas universidades. Todo lo que me contaba acerca de mi futuro académico era relacionado con el magisterio, ya que era lo que siempre me había gustado estudiar.
Con toda la información que me aportó la profesora, decidí hacer la preinscripción de un grado superior de educación infantil y también hice el previo de la Universidad de Navarra. Yo lo que quería era ir a la universidad pero me apunté al grado por si acaso no me cogían en la universidad. Después de una larga espera confiando en que me cogieran en la universidad me llamaron de esta diciéndome que me habían aceptado y que podía acudir a entregar mis datos para que ya figurasen allí. Estaba muy contenta porque era lo que siempre había querido hacer: ir  a la universidad y estudiar magisterio. No me lo esperaba para nada y después de todo el esfuerzo que había hecho por fin se vio recompensado. Al saber que iría a la universidad al siguiente año, tuve que anular la inscripción en el grado de educación infantil.
Sabía que el ir a la universidad no es tarea fácil y que supone una gran constancia y esfuerzo pero yo estaba segura de la decisión que había tomado. Mis padres y toda mi familia estaban muy orgullosos de mí porque ya había terminado el período escolar con éxito e iba a comenzar una etapa completamente nueva que abarcaría cuatro años intensos en la universidad. Ellos veían que cada vez su “niñita” se hacía cada vez más mayor y que después de haber pasado muchos años junto a ellos, les enternecía verme madurar tan rápido.           

viernes, 9 de marzo de 2012

Selectividad (2)

               Una vez concluido el período de bachiller, tuve que hacer el examen de selectividad. Era un examen que se hacía a todos los alumnos que habían aprobado el bachillerato, para acceder a la universidad. Solo me quedaba un paso para poder ir a la universidad y poder estudiar aquello que más me gustaba: magisterio.
                Por fin llegó el día del examen. Todos estábamos muy nerviosos y expectantes de lo que nos iban a preguntar en la prueba. Cada alumno que veía se aventuraba en las posibles cuestiones que podrían tocar en el examen: “yo creo que va a caer esto”, “que pongan a Platón por favor”. Yo reía para mis adentros pensando en que, aquello que decían era fácil y no lo pondrían seguro. Teníamos que presentarnos a una serie de pruebas para diferentes materias: lengua y literatura, idioma, filosofía o historia, economía o geografía, matemáticas,…
                El examen se realizaba en la UPNA (Universidad Pública de Navarra). Al llegar allí, había unas listas en la puerta de cada clase, que servían para dividirnos según el itinerario y el apellido. Cuando nos encontrábamos en las listas, nos poníamos en frente del aula esperando a que nos llamasen para entrar e iniciar el examen. Una vez que nos llamaban, entrábamos y esperábamos sentados a que entrasen todos a hacer el examen. Cuando entraron todos, nos daban el permiso para comenzar el examen. Horas antes de iniciar el examen estaba nerviosa pero al comenzar el examen y ver que lo
que en él se preguntaba me lo sabía, los nervios desaparecieron.
                Después de haber estado casi una semana haciendo los exámenes, al fin acabamos. Posteriormente venía la intriga saber si habíamos aprobado o no. Tuvimos que esperar unos días a que nos dijeran los resultados de la prueba. Finalmente, nos dieron el boletín con las notas… ¡había aprobado! No me lo creía. Después de haber hecho tanto esfuerzo para aprender todos los conocimientos que se nos pedía, al final obtuve el resultado que esperaba.
                Con todo esto aprendí que el esfuerzo que uno hace para conseguir algo, al final merece la pena ya que siempre se recompensa a aquellos que de verdad quieren conseguirlo.

Selectividad (1)

                 En 2º de Bachiller se nos preparaba para la selectividad, examen que teníamos que hacer para poder acceder a la universidad. Fue un período muy estresante y agotador, puesto que suponía un gran esfuerzo para aprobar todo a final de curso.
                 Los profesores siempre nos estaban recordando que teníamos que estudiar todo para que nos saliera bien la selectividad. Recuerdo frases de alguno de ellos: “esto os lo tenéis que saber para el examen”, “esto entra en selectividad seguro”, “como no empecéis a estudiar ya, no os va a dar tiempo”,… Eran frases que solían decir de continuo y que, al oírlas tantas veces, hacían que nos pusiéramos más nerviosos aún.
                Recuerdo que para selectividad tuvimos que estudiar mucha materia (todo lo dado durante el curso de 2º de bachiller), por lo que había que retener una cantidad muy elevada de información. Era algo muy costoso y que nos supuso gran esfuerzo el estudiar tanto.  Los profesores nos recomendaban que teníamos que ir estudiando toda la materia que dábamos en clase y que teníamos que llevar todo al día para que no se nos acumulase. Esto era prácticamente imposible, ya que al dar tanta cantidad de materia, no se podía llevarla muy al día. Yo no era de las que solía llevar todo al día, solía planificarme unas tres semanas antes del examen para ir estudiando bien y llevarlo todo mejor sabido y más fresco. De esta forma afrontabas mejor el examen y más seguro de ti mismo.
                En este curso, dado al elevado nivel que se exigía y la presión que teníamos “encima”, no tuve demasiada suerte en los exámenes y en las notas. El curso lo empecé contenta, pero al ver que las asignaturas no me gustaban mucho y que tenía que aprobar todo a final de curso para hacer la selectividad, no obtuve buenos resultados en las dos primeras evaluaciones. No estaba muy entusiasmada, y perdí un poco la confianza en mí misma. Durante estas dos evaluaciones, prácticamente desmotivada, intenté esforzarme y dar todo lo que podía pero no obtenía los resultados que esperaba. Cuando vi las notas de la segunda evaluación, pensé que no podía seguir así y que tenía que aprobar todo fuese como fuese. Puse todo mi empeño y tesón para conseguirlo, y a base de estudio y el gran apoyo de mi tutora y también de mis padres, conseguí cumplir mi objetivo: aprobar 2º de bachillerato y hacer la selectividad.

jueves, 1 de marzo de 2012

               Una vez superado con éxito el largo período de la ESO, continué mi etapa académica en el Colegio San Cernin realizando Bachiller. A diferencia de muchos colegios en los que no disponen de Bachillerato, yo seguí afortunadamente en el mismo centro.
                En 1º de Bachiller tuve que elegir un nuevo itinerario. Esta vez las opciones eran más diversas. Teníamos la posibilidad de elegir entre Ciencias, Letras y Sociales. Yo elegí la opción de Sociales, ya que en el de Letras se continuaba con latín y se iniciaba griego y dejabas de estudiar matemáticas. El seguir con latín no me parecía muy buena idea porque el anterior año, en 4º de la Eso, ya la tuve como materia y a pesar de que no me desagradaba, no se me daba muy bien. El griego tampoco me llamaba mucho la atención y también creía que estudiar matemáticas siempre es importante y en esta opción no se estudiaba. Por todas etas razones, elegí la de Sociales.
La rama de Sociales me gustaba mucho; dábamos matemáticas aplicadas a las ciencias sociales, economía, geografía e Historia del Mundo Contemporáneo como  asignaturas de dicha rama. Las demás asignaturas las teníamos comunes a los demás compañeros.
En 2º de Bachiller tuve que elegir de nuevo. Pero continuaba la opción de Ciencias Sociales que había hecho en 1º, así que elegí ese itinerario por segunda vez, ya que me fue muy bien. Seguía teniendo matemáticas, geografía y también tuve historia del arte que era una asignatura optativa del centro.
Esta etapa de bachiller fue la más dura de todas, ya que fue el período de preparación (sobretodo en 2º de bachiller) de la selectividad, prueba que explicaré más adelante.
                 Esta es una etapa en la que maduras mucho como persona, vas cambiando la manera de ser y de actuar y te vas adaptando mejor a las nuevas situaciones. Del mismo modo, vas construyendo una idea de lo que te gustaría hacer en el futuro; hacia dónde encaminarías tu vida. Hasta 4º de la ESO estábamos todos haciendo el mismo itinerario, uno común para todos. A partir de 4º, tuvimos que hacer nuestra primera elección; teníamos que elegir entre el itinerario de ciencias o de letras. Yo elegí el de letras porque, a parte de que a mí nunca me han gustado mucho las ciencias, mi ilusión profesional era hacer magisterio y, de esta forma, iría mejor encaminada por aquí.
                Antes de elegir la opción de Letras, solíamos dar en clase algunas asignaturas de ciencias como biología, física, naturales,… Al dar estas asignaturas, yo estaba muy segura de eso no era lo que más me gustaba. No me sentía “atraída” por estas materias. Eso fue lo que me hizo decantarme por elegir la rama de Letras.
                En 4º por fin elegí algo que me gustaba: las letras. En esta rama dábamos, en vez de biología y física    que daban los de ciencias, literatura y latín. La literatura siempre me ha gustado mucho, por lo que se me daba bien y obtenía buenos resultados. Leímos varios libros considerados fundamentales dentro de la literatura universal, como fue el caso de Romeo y Julieta. Recuerdo que también leíamos microrrelatos y una vez, tuvimos que realizar uno nosotros mismos.
El latín era algo que también me llamaba la atención. A pesar de ser un idioma que actualmente está en desuso, es un idioma que te aporta una base  y conocimiento a la hora de escribir y desarrollar. No solo dábamos cuestiones básicas de latín, sino también dábamos conocimientos de mitología que siempre resultaban interesantes.

Pero esta no fue solo la única elección que tuve que tomar acerca de lo que quería seguir estudiando. Más adelante, tuve que decantarme por otra opción que contaré en las siguientes entradas.
En esta fase se iniciaban los intercambios a otros países, sobre todo de lengua francesa, con el fin de potenciar y aprender el idioma. Era en estos años cuando se empezaba a hacer este tipo de actividades ya que se consideraba que éramos suficientemente mayores y responsables para hacer un viaje al extranjero.
                El  intercambio es una forma muy apropiada para asentar bien el idioma que se está aprendiendo y para familiarizarse con él. Así mismo, sirve para conocer otras culturas diferentes a la nuestra, formas de vida,… Primero se te asigna una chica o un chico francés. Del mismo modo, allí les dicen a los alumnos a quién le ha tocado. Posteriormente los organizadores del intercambio de ambos colegios proponen la fecha del intercambio (qué días vamos a Francia y qué días vienen a España). Cuando vas allí, vas a la familia de la persona que te haya tocado; convives con ellos y haces las actividades cotidianas que hacen durante el día. Cuando vienen aquí, el francés, también viene a tu casa y pasa los días contigo.
                Yo realicé dos intercambios: uno a París y otro a Nantes. Lo pasamos genial en ambos intercambios: las familias eran muy agradables y generosas con nosotros. El intercambio que más me gustó fue el de Paris, ya que es una ciudad muy bonita en la que hay muchas cosas para visitar, entre ellas la Torre Eiffel. Otra excursión que hicimos en esta ciudad fue ir a Disney land Paris. Disney land Paris es un lugar hermoso, lleno de atracciones, aventuras inesperadas y en el que te puedes encontrar a tus viejos conocidos de la infancia: los personajes Disney que tanto deseábamos conocer.


                Realizar un intercambio es una experiencia muy bonita que la recomiendo a  todo aquel que tenga la oportunidad de hacerlo, puesto que aprendes una gran variedad de cuestiones acerca de cómo es la vida en otro país diferente al nuestro y a tener tolerancia y respeto por las demás culturas y formas de vida.

viernes, 24 de febrero de 2012

Cambio de curso y muchas novedades.

                El paso de la educación primaria a la educación escolar obligatoria, fue un cambio radical: nuevos profesores, nuevas materias y nuevos compañeros.  
                Hasta ahora, siempre habíamos estado los mismos chicos y chicas en clase; nunca nos habíamos cambiado por lo que todos nos conocíamos. Al iniciar la ESO, nos cambiaros de clase y de compañeros. A pesar de estar bien con los antiguos amigos, los nuevos miembros de clase eran majos y agradables. Enseguida nos abrimos unos a otros e hicimos nuevas amistades.
                Las materias de esta etapa eran muchas y de mayor complicación, en comparación con el nivel que se nos pedía en primaria. Había mucho más contenido en cada una de ellas y resultaba un poco más difícil aprender todos los conocimientos que se nos impartían. Los exámenes eran más largos y nos entraba más temas en ellos.
                Antes los profesores eran un poco más permisivos y nos ayudaban más al realizar los ejercicios de clase o trabajos. En la ESO, eran más estrictos y nos exigían más. No nos ayudaban tanto como antes ya que querían que empezásemos a hacer las cosas por nosotros mismos, es decir, que fuésemos más autónomos e independientes. Nos mandaban muchas más tareas y trabajos y se nos requería que los terminásemos en el plazo indicado y bajo las condiciones establecidas. En el caso de no cumplir con esto, se nos bajaba la nota.
                Se nos pedía que tuviésemos respeto con los profesores y que nos comportásemos bien en clase. Es muy importante que siguiéramos estas normas de convivencia para que así se desarrollaran bien las clases. (…)

Primaria. 2ª parte

                Como dije en la anterior entrada, seguiré y finalizaré describiendo como fue mi etapa de Primaria.
                En estos años, solíamos dar también clases artísticas como plástica, música y teatro. Eran asignaturas que me gustaban mucho sobretodo la de plástica, ya que siempre desde pequeña me ha gustado pintar y dibujar.
                En la de música, aprendimos a diferenciar las distintas notas y con ellas, a tocar la flauta. Llegamos a tocar una serie muy variada de canciones de las cuales, de la que más me acuerdo es la de ‘’los chicos del coro’’. Esta melodía me fascinaba, puesto que al haber visto la película anteriormente, ya me había fijado en ella y había visto el ritmo y la entonación que había que hacer.
                La clase de teatro formaba parte de la asignatura de inglés. A lo largo del curso solíamos hacer una obra teatral que teníamos que memorizar en el idioma. Nos resultaba un poco difícil al estar en inglés (idioma un tanto desconocido hasta el momento) aunque al final obteníamos el resultado esperado por la profesora. Cuando teníamos bien ensayada y preparada la obra, hacíamos una función en el salón de actos delante de todas las familias y profesores que quisieran venir a verla.    

                Decidí apuntarme a clase de baile. Solía ir dos días a la semana a la salida del colegio. Era una actividad que se desarrollaba en el propio centro, por lo que era más cómodo ya que no me tenía que desplazar a otro sitio. En la clase estábamos todo chicas e hice amistad con alguna de ellas. Nos llevábamos muy bien todas y después de baile nos quedábamos un rato en el patio a jugar.

                Más tarde, me apunté a catequesis para realizar mi primera comunión. Fue un proceso muy bonito ya que aprendimos aspectos sobre la fe y los rasgos primordiales de la base cristiana.

                Aquí finaliza mi etapa de primaria, una etapa muy importante en la vida de un niño y que continuará con el siguiente ciclo formativo de la ESO.  

jueves, 23 de febrero de 2012

Primaria. 1ª parte

               Una vez acabada mi etapa en educación infantil, continué mi aprendizaje en educación primaria, etapa que va desde los 6 hasta los 12 años.

                Es una etapa en la que a los alumnos se les hace ver la vida y el estudio de una forma más autónoma. Aprendimos los primeros conocimientos de cálculo, ortografía, escritura y posteriormente se pasaba a la lectura de pequeños textos. Había niños que aprendían más rápido que otros, pero la profesora animaba al resto de sus compañeros para que se esforzaran y de esta forma llegaran todos a la meta. Nos hacía mucha ilusión cuando la profesora nos pedía que escribiéramos nuestro nombre y que ¡al fin! lo supiésemos hacer.

                Así mismo, las relaciones de amistad se consolidan y se hacen más fuertes, aunque siempre solíamos tener roces los unos con los otros. También, se creaban momentos de compañerismo acompañados de diversión cuando estábamos en el recreo. Eran ratos en los que los niños y las niñas se relacionaban entre ellos pero también se tendían a separar un poco debido a los distintos gustos de cada uno: los chicos solían jugar al fútbol o a algún deporte y, las chicas saltaban a la comba, jugaban a la rayuela y  se intercambiaban pegatinas mientras tenían conversaciones.
                En este período nos iniciaban en las creencias religiosas, aspecto primordial para nuestro crecimiento personal. En mi colegio se daba mucha importancia al tema religioso dado que es un colegio cristiano y nos querían hacer ver lo bueno que es creer en algo que va más allá del plano terrenal y que por esta razón, vale la pena tener esperanza y fe.  
                En la entrada siguiente, continuaré relatando más a fondo las principales cuestiones restantes de esta etapa.  

viernes, 17 de febrero de 2012

El paso al colegio.
                En la entrada anterior comenté como había sido mi infancia hasta los 3 años. En esta, contaré como fue mi paso al colegio.
                A partir de los 3 años, comencé mi etapa escolar en el Colegio San Cernin (como ya dije en entradas anteriores).  Yo inicié este período con 2 años, ya que al cumplir los años más tarde, era de las más pequeñas de clase. Recuerdo los primeros días de clase. El primer día, nos asignaron a cada uno una letra del curso diferente(A, B, C o D), que tenía su color correspondiente. Esta era una forma de que los niños relacionaran su clase con un color, así si veían que en su puerta estaba el color rojo, sabrían que esa era su aula.
                En esta primera etapa de cole, me impartieron clase unas profesoras que recuerdo con alegría y gran admiración, puesto que nos trataban ‘’como si fuésemos sus hijos’’, es decir, nos querían, nos cuidaban, nos mostraban atención,… Aún recuerdo sus nombres. Son profesoras que siempre recordaré por su entusiasmo y manera tan especial de dar clase a los niños.
                Con esta edad, aprendí una lengua extranjera: el francés, que se impartía en mi colegio. El idioma es algo que se intenta fomentar en los niños desde que son pequeños, ya que es más fácil aprenderlo en estos años, puesto que los niños están más receptivos y captan mejor la información, sobretodo si son cosas nuevas como es el caso del idioma.
                Yo me solía quedar a comer en el comedor, ya que mis padres trabajaban y no podía ir a comer a casa. Antes de comer, las profesoras nos decían que teníamos que lavarnos las manos para que las tuviéramos limpias. Esta operación la teníamos que seguir también después de comer, completándola con el lavado de dientes.
                Por todas estas razones, esta será una de las etapas de mi vida que recordaré para siempre.

jueves, 16 de febrero de 2012

Mi infancia.
En esta entrada  os voy a contar un poco cómo viví mi infancia. En los primeros años de vida estuve con mi familia. No fui a la guardería, ya que mis padres prefirieron que pasase los 3 primeros años en casa junto a ellos. Al no poderse ocupar todo el día de mí por motivos de trabajo, me solía quedar con mis abuelos hasta que mis padres salían del trabajo y me iban a buscar. No me acuerdo mucho de esta etapa de mi vida ya que aún era muy pequeña como para enterarme de esas ‘’cosas tan raras’’ que hacían y decían los adultos. Era un mundo todavía desconocido para mí el cual tenía que ir descubriendo poco a poco.

Mi familia fue la que me ayudó en este proceso, a la que le debo agradecer por el esfuerzo que ha hecho por intentar que fuera una personita que pudiera hacer las cosas por mí misma. Aprendí a hablar, a gatear, a andar,… todo lo que aprenden los niños en esa edad.

Al haber pasado tanto tiempo con mi familia he podido aprender cosas muy valiosas que me han servido para crecer como persona y sobretodo, para poderlas aplicar en mi día a día ahora que ya soy mayor y consciente de mis actos.

Siempre me han dicho que soy una persona muy educada y alegre, aspectos que he aprendido de mis padres. Me solían decir que es muy importante ser educado con los demás: ‘’trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti. Si respetas a los demás, entonces te respetarán. ’’ Del mismo modo, me decían que es imprescindible ser alegre ya que cuando eres alegre ves las cosas de un modo diferente, más positivo.
¿Por qué ser maestra?
                La docencia es una cuestión que siempre me ha entusiasmado, porque es una profesión muy gratificante sobretodo si te gustan los niños. 
                Yo estoy estudiando Magisterio de Educación Infantil porque me gusta estar con niños y poder así ayudarles a conseguir esos retos que se proponen, y que si no fuera por el apoyo y el cariño de esos profesores, no lo conseguirían. La educación infantil es la etapa más crucial del niño ya que si en estos años se le educa correctamente, será una buena persona en el futuro.
                A la pregunta de ¿por qué ser maestra?  daría muchas respuestas, ya que es una profesión que te llena mucho como ser humano puesto que al trabajar con niños, no solo les estás enseñando o explicando una lección de una materia determinada, sino también educándoles y enseñándoles a crecer como persona. ¿Quién, si no fuera la profesora, le enseñaría al niño a leer y escribir sus primeras letras y números? ¿Quién se preocuparía de ellos en el recreo cuando se intentan meter a la boca piedritas del suelo? ¿Quién les enseñaría a ponerse el abrigo y la bata tirándolos al suelo para así ponérselo más fácilmente? Por esta razón y otras muchas es muy importante ser una buena maestra. La que ha sido una buena maestra, será recordada por el niño el resto de su vida, ya que habrá contribuido eficazmente en su crecimiento personal.

jueves, 9 de febrero de 2012

La solidaridad

               De los valores anteriormente citados, escogeré el de la solidaridad, valor que considero de mayor importancia.
                En mi colegio se daba mucha importancia al valor de la solidaridad. Cada cierto tiempo se solía organizar campañas de recogida de dinero para el DOMUN (Domingo Mundial de las Misiones) en las que podíamos participar. El capellán nos distribuía los sobres y los llevábamos a casa para meter dinero, junto nuestros padres y hermanos. Posteriormente, los devolvíamos al colegio para que los mandaran al país necesitado.
                También, a veces, venían personas a darnos alguna charla sobre recogida de material para destinarlo a algún país con pocos recursos. Así mismo, se proponía a los alumnos ir a conventos o congregaciones a pasar el día con unas monjas, para ver qué tareas realizaban y de qué manera las distribuían en su día a día.
                Otra actividad que realizábamos en el colegio era la de hacer un belén solidario en la época navideña. Era un belén que realizaban los alumnos de primaria, con plastilina y todo tipo de material escolar como lapiceros, bolígrafos, pinturas, gomas, etc. Cada clase se dividía en partes y se asignaba a cada grupo de alumnos una figura. Cuando terminaban de hacer las figuras correspondientes, el profesor elegía las que creía que estaban mejor para poner en el belén. Este belén se ponía a la entrada del colegio para que fuera visto por los alumnos de todo el centro y también por los profesores y familias. Una vez que terminaba la navidad, se mandaba el belén a algún país necesitado.
                En definitiva, he elegido la solidaridad como valor más importante porque es algo que nosotros, como país con suficientes recursos donde hay cosas que nos sobran, podemos dar una parte a países que de verdad lo necesitan y que seguro que nos lo agradecerán.

Valores más importantes de mi educación

                Tanto en el colegio como en casa, me han transmitido unos valores que considero que son de suma importancia para el quehacer diario.
                En primer lugar, destacaría el respeto que hay que tener hacia los demás. Esta cuestión nos la enseñaban en el colegio de manera continua. Me sorprendía sobre todo el respeto que se les tenía a los profesores. Desde pequeñitos se nos enseñaba a tratar con respeto y de manera adecuada a todas las personas pero en especial a los profesores, puesto que eran personas mayores que nosotros y se merecían que les tratásemos con deferencia y educación.
                En el colegio, antes que entrase el profesor en el aula nos teníamos que poner de pie. Otra cosa que también teníamos que cumplir era el dirigirnos a los profesores de ‘‘usted’’. Así mismo, era fundamental para hablar en clase levantar la mano. De este modo, respetabas el turno de los demás y cuando el profesor creía conveniente te daba la palabra.  
                La puntualidad es sagrada. Al segundo timbre todas las aulas se cerraban. No se aceptaban retrasos injustificados. Los alumnos aceptan responsabilidades en el aula: cerrar puertas, bajar persianas, tener limpio el encerado… La clase empezaba solo cuando se hacía completo silencio.
                Otro aspecto primordial es el de la solidaridad con los más necesitados. En mi colegio había un grupo de voluntariado que solía ayudar en tareas de la Iglesia. Se organizaban campañas de donativos, recogida de uniformes y material para colegios con pocos recursos, acciones de comercio justo.  
                También se inculcaba una actitud de respeto al entorno y se realizaban acciones para sensibilizar y comprometerse en el uso de la energía.

los valores: aspectos fundamentales de la persona




                En esta primera entrada, me gustaría destacar los principales valores de la educación que he recibido.
                Las tres etapas que corresponden con la actividad escolar(Educación Infantil, ESO, Bachiller) , las he realizado en el Colegio San Cernin, colegio que está comprometido con una educación integral y la formación cristiana de la persona. Su programa académico es plurilingüe y apuesta por la excelencia y aspira a capacitar a sus alumnos para participar en la realidad social que les corresponda vivir.
                En San Cernin se transmite a los alumnos los valores del humanismo cristiano. Se quiere formar a personas maduras, tolerantes con todos los pueblos y abiertas al mundo. La educación y la enseñanza cobran sentido desde esta inspiración que guía toda la vida escolar. Se les prepara para comprometerse en la construcción de sociedades libres, democráticas y solidarias.
                Los alumnos deben tener expectativas exigentes y aprender el valor del esfuerzo. Tienen que acatar las normas establecidas. Pero, a la vez, hay que favorecer la complicidad con el profesor y conseguir que el alumno disfrute con su trabajo. Además, hay que enseñarles a manejar las emociones y adaptarse al cambio y enfrentarse a los conflictos.
                Algunos alumnos son formados para intervenir en la búsqueda de soluciones que satisfagan a las partes enfrentadas bajo la supervisión del profesor mediador. Los jóvenes ven las cosas de manera diferentes de cómo las ven los adultos. Al trabajar la mediación se trabaja la escucha, se aprende a no manipular, a respetar a las personas y dejar decir al otro lo que piensa y siente.
                Una parte de mi educación la debo a mi Colegio, en el que he aprendido multitud de valores y cuestiones educativas. Pero también tengo que agradecer el trabajo que ha realizado mi familia al haberme transmitido el valor fundamental que hay que tener como persona: el amor hacia los demás, demostrándoles el cariño y apoyo que necesitan.  
                A continuación, pondré el enlace del colegio San Cernin para que aquel que esté interesado pueda acceder su página web para obtener mayor información: