El paso de la educación primaria a la educación escolar obligatoria, fue un cambio radical: nuevos profesores, nuevas materias y nuevos compañeros.
Hasta ahora, siempre habíamos estado los mismos chicos y chicas en clase; nunca nos habíamos cambiado por lo que todos nos conocíamos. Al iniciar la ESO, nos cambiaros de clase y de compañeros. A pesar de estar bien con los antiguos amigos, los nuevos miembros de clase eran majos y agradables. Enseguida nos abrimos unos a otros e hicimos nuevas amistades.
Las materias de esta etapa eran muchas y de mayor complicación, en comparación con el nivel que se nos pedía en primaria. Había mucho más contenido en cada una de ellas y resultaba un poco más difícil aprender todos los conocimientos que se nos impartían. Los exámenes eran más largos y nos entraba más temas en ellos.
Antes los profesores eran un poco más permisivos y nos ayudaban más al realizar los ejercicios de clase o trabajos. En la ESO, eran más estrictos y nos exigían más. No nos ayudaban tanto como antes ya que querían que empezásemos a hacer las cosas por nosotros mismos, es decir, que fuésemos más autónomos e independientes. Nos mandaban muchas más tareas y trabajos y se nos requería que los terminásemos en el plazo indicado y bajo las condiciones establecidas. En el caso de no cumplir con esto, se nos bajaba la nota.
Se nos pedía que tuviésemos respeto con los profesores y que nos comportásemos bien en clase. Es muy importante que siguiéramos estas normas de convivencia para que así se desarrollaran bien las clases. (…)
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