En 2º de Bachiller se nos preparaba para la selectividad, examen que teníamos que hacer para poder acceder a la universidad. Fue un período muy estresante y agotador, puesto que suponía un gran esfuerzo para aprobar todo a final de curso.
Los profesores siempre nos estaban recordando que teníamos que estudiar todo para que nos saliera bien la selectividad. Recuerdo frases de alguno de ellos: “esto os lo tenéis que saber para el examen”, “esto entra en selectividad seguro”, “como no empecéis a estudiar ya, no os va a dar tiempo”,… Eran frases que solían decir de continuo y que, al oírlas tantas veces, hacían que nos pusiéramos más nerviosos aún.
Recuerdo que para selectividad tuvimos que estudiar mucha materia (todo lo dado durante el curso de 2º de bachiller), por lo que había que retener una cantidad muy elevada de información. Era algo muy costoso y que nos supuso gran esfuerzo el estudiar tanto. Los profesores nos recomendaban que teníamos que ir estudiando toda la materia que dábamos en clase y que teníamos que llevar todo al día para que no se nos acumulase. Esto era prácticamente imposible, ya que al dar tanta cantidad de materia, no se podía llevarla muy al día. Yo no era de las que solía llevar todo al día, solía planificarme unas tres semanas antes del examen para ir estudiando bien y llevarlo todo mejor sabido y más fresco. De esta forma afrontabas mejor el examen y más seguro de ti mismo.
En este curso, dado al elevado nivel que se exigía y la presión que teníamos “encima”, no tuve demasiada suerte en los exámenes y en las notas. El curso lo empecé contenta, pero al ver que las asignaturas no me gustaban mucho y que tenía que aprobar todo a final de curso para hacer la selectividad, no obtuve buenos resultados en las dos primeras evaluaciones. No estaba muy entusiasmada, y perdí un poco la confianza en mí misma. Durante estas dos evaluaciones, prácticamente desmotivada, intenté esforzarme y dar todo lo que podía pero no obtenía los resultados que esperaba. Cuando vi las notas de la segunda evaluación, pensé que no podía seguir así y que tenía que aprobar todo fuese como fuese. Puse todo mi empeño y tesón para conseguirlo, y a base de estudio y el gran apoyo de mi tutora y también de mis padres, conseguí cumplir mi objetivo: aprobar 2º de bachillerato y hacer la selectividad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario