En esta fase se iniciaban los intercambios a otros países, sobre todo de lengua francesa, con el fin de potenciar y aprender el idioma. Era en estos años cuando se empezaba a hacer este tipo de actividades ya que se consideraba que éramos suficientemente mayores y responsables para hacer un viaje al extranjero.
El intercambio es una forma muy apropiada para asentar bien el idioma que se está aprendiendo y para familiarizarse con él. Así mismo, sirve para conocer otras culturas diferentes a la nuestra, formas de vida,… Primero se te asigna una chica o un chico francés. Del mismo modo, allí les dicen a los alumnos a quién le ha tocado. Posteriormente los organizadores del intercambio de ambos colegios proponen la fecha del intercambio (qué días vamos a Francia y qué días vienen a España). Cuando vas allí, vas a la familia de la persona que te haya tocado; convives con ellos y haces las actividades cotidianas que hacen durante el día. Cuando vienen aquí, el francés, también viene a tu casa y pasa los días contigo.
Yo realicé dos intercambios: uno a París y otro a Nantes. Lo pasamos genial en ambos intercambios: las familias eran muy agradables y generosas con nosotros. El intercambio que más me gustó fue el de Paris, ya que es una ciudad muy bonita en la que hay muchas cosas para visitar, entre ellas la Torre Eiffel. Otra excursión que hicimos en esta ciudad fue ir a Disney land Paris. Disney land Paris es un lugar hermoso, lleno de atracciones, aventuras inesperadas y en el que te puedes encontrar a tus viejos conocidos de la infancia: los personajes Disney que tanto deseábamos conocer.
Realizar un intercambio es una experiencia muy bonita que la recomiendo a todo aquel que tenga la oportunidad de hacerlo, puesto que aprendes una gran variedad de cuestiones acerca de cómo es la vida en otro país diferente al nuestro y a tener tolerancia y respeto por las demás culturas y formas de vida.

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