Una vez acabada mi etapa en educación infantil, continué mi aprendizaje en educación primaria, etapa que va desde los 6 hasta los 12 años.
Es una etapa en la que a los alumnos se les hace ver la vida y el estudio de una forma más autónoma. Aprendimos los primeros conocimientos de cálculo, ortografía, escritura y posteriormente se pasaba a la lectura de pequeños textos. Había niños que aprendían más rápido que otros, pero la profesora animaba al resto de sus compañeros para que se esforzaran y de esta forma llegaran todos a la meta. Nos hacía mucha ilusión cuando la profesora nos pedía que escribiéramos nuestro nombre y que ¡al fin! lo supiésemos hacer.
Así mismo, las relaciones de amistad se consolidan y se hacen más fuertes, aunque siempre solíamos tener roces los unos con los otros. También, se creaban momentos de compañerismo acompañados de diversión cuando estábamos en el recreo. Eran ratos en los que los niños y las niñas se relacionaban entre ellos pero también se tendían a separar un poco debido a los distintos gustos de cada uno: los chicos solían jugar al fútbol o a algún deporte y, las chicas saltaban a la comba, jugaban a la rayuela y se intercambiaban pegatinas mientras tenían conversaciones.
En este período nos iniciaban en las creencias religiosas, aspecto primordial para nuestro crecimiento personal. En mi colegio se daba mucha importancia al tema religioso dado que es un colegio cristiano y nos querían hacer ver lo bueno que es creer en algo que va más allá del plano terrenal y que por esta razón, vale la pena tener esperanza y fe.
En la entrada siguiente, continuaré relatando más a fondo las principales cuestiones restantes de esta etapa.


Va muy bien.
ResponderEliminarEsta entrada está mejor redactada que otras. Pones más comas de las debidas.